El mayor yacimiento cartaginés de España. En julio del año pasado se dio a conocer uno de los mayores descubrimientos de asentamientos púnicos en la península Ibérica. El poblado de El Cerrón se localiza en un paraje del municipio de Dalías en el poniente almeriense y encuentra ocupando un promontorio de las estribaciones de la Sierra de Gador, no lejos del Mar Mediterráneo, dominando una gran bahía.
Ni corto ni perezoso, con poco más que una cámara de fotos, algún que otro folio, un “Bic” y como no, mi GPS, intenté simular aquellos cartagineses que siglos antes habían pisado las piedras de El Cerrón. A pie, por la carretera que une las localidades de El Ejido y Dalías recorrí unos 4 km hasta que a la izquierda de un collado observé lo que parecía ser el lecho de un antiguo río. Mi navegador me indicaba que ese era el camino y yo no lo dudé. Me adentré por el pedregal durante unos dos kilómetros hasta que la suerte quiso que en un recodo el sonido de unas tintineantes campanillas delatase la presencia de un rebaño de cabras. Un perro, de color canelo o algo así, y con una de las orejas caídas con su frió hocico me dio la bienvenida. A pocos metros el conductor del rebaño, con andar cansino, rostro y manos ennegrecidas, gorra y una vara por todo atuendo se acercaba.
“Hola, “eiii” por respuesta. "Mire usted, estaba intentando localizar El Cerrón" le dije. ¿Si?, y “paque”, allí no hay “na” ni sube nadie desde hace mucho. Después de exponerle como pude mis inquietudes al respecto, Juan, que así dijo llamarse el pastor se soltó "Eso lo sabía todo el mundo, yo desde pequeño subía al Cerrón, con mi padre cuando llevamos a pastar a las cabras, “de chico” Era también la excursión preferida de nuestro maestro él, D. Serrín, nos contaba que los árabes habían estado allí arriba mucho tiempo" me informó el “amigo Juan”.
Añadiendo Juan "ahora bien, antes había unas piedras cuadradas bien talladas que poco a poco han ido desapareciendo, no se quien se las ha ido llevando, pero para bajarlas hace falta tener unos…" Aquellas palabras de Juan que al principio me sonaron a cuento, unidas a ese afán que guía al hombre por descubrir lo insólito, al contrario que desanimarme, hicieron brotar una sonrisa de satisfacción en mis labios. ¿Serían ciertas mis sospechas? ¿El Cerrón habría permanecido oculto a los ojos de arqueólogos y eruditos durante tantos años? ¿Pudiera ser yo uno de los pocos humanos que en los últimos 2.300 años contemplaría el esplendor de un Mediterráneo azul con los mismos ojos que sus pobladores originales los cartagineses? Inicié la subida.
Extraños seres se aparecen a unos viandantes a plena luz del día en el paraje El Cerrón,del municipio de Dalias, Almería. 30 de Julio de 2009.
¿Cual sería tu reacción si un día de julio paseando entre los plásticos de los cultivos de Almería apareciesen unos soldados cartagineses cargados con cofres llenos de plata fundida?
¿Como te sentirias si alguno de ellos se dirigiese a ti y te confesase que estaban buscando puerto seguro para sus naves dispuestas a partir hacia Cartago o tal vez hacia su Libano originario?.
Seguramente el túnel del tiempo te había tele transportado y estarías en las postrimerías del siglo III a. de C. Estos soldados serían los pobladores de El Cerrón de Dalias en la provincia de Almería momentos antes de que los romanos durante el desarrollo de la Segunda Guerra Púnica, conquistasen y destruyesen después su asentamiento. Serían los tiempos en que Vespasiano al mando de la “Legios Romanorum” en su persecución de cartagineses trajese el ocaso de los fenicios y de su secular civilización en Hispania.
Y todo esto sería parte de una serie de recreaciones que sobre el descubrimiento de uno de los mayores asentamientos púnicos en España sucedido en el año 2008. Asentamiento visitado por el autor en el mes de junio de este año.
A la vista del trabajo conjunto realizado en el Elkarlan 1, relativo el formato FLV, se me ocurren unas cuantas reflexiones.
Inicialmente constatar el hecho del aporte, como nuevo conocimiento, independientemente de las contestaciones dadas, de una herramienta como es GoolgeDocs que nos permite a una serie de personas interactuar conjuntamente en la resolución de cuestiones, independientemente del lugar donde nos encontremos.
Además, consecuencia de la lectura del trabajo se van adquiriendo nuevos conocimientos sobre la herramienta FLV, que de otro modo, al menos en mi caso, se limitaban hasta el momento a su utilización como reproductor de vídeo simplemente.
Por otra parte, aparecen el en documento nuevos y viejos conceptos "vídeo en streaming", "SWF", "ffdshow" etc. que crean la inquietud de profundizar en los mismos.
Igualmente los compañeros aportan diversas webs que dedicadas al campo de la enseñanza utilizan FLV lo que unido a las diversas aplicacionesWeb 2.0 que se nombran, pueden dar al lector una visión general de las aplicaciones de esta herramienta.
Cuando deambulas en el paseo que une Portugalete a Sestao, por el borde de la Ría del Nervión, justo antes de llegar a las piscinas de esta ultima localidad, entre niños con bicicletas, jubilados añorantes de sus vicisitudes laborales, mujeres que luchan contra su metabolismo y que intentan, a base de playeras y chándales de mercadillo emular los cuerpos de sus referentes televisivas, se encuentran los restos de uno de los elementos modificadores del paisaje ambiental, ecológico y social mas importante de Bizkaia.
Todos pasan sin recabar que ante sus ojos se encuentran los restos, de lo que para algunos de ellos, quizás fuese el motivo del abandono de sus abuelos, padres y en algún caso, el de ellos mismos, de sus zonas de origen, a veces a muchos kilómetros de donde ahora pasean. Su venida desde de la húmeda Galicia, de la soleada Andalucía, de la fértil Castilla y de su extrema Extremadura, para asentarse en los pueblos de la Ría del Nervion. No es difícil, que por lo que otrora representaron unas inesperadas estructuras pétreas que sin motivo aparente, surgen a su paso entre un cuidado jardín y la propia orilla del agua, hubiesen sido la motivación de su venida a Bizkaia.
Su construcción a base de piedras de color amarillento y rojizo, es inequívoco testigo de presencia de mineral de hierro en su arenisca composición. Los óxidos de hierro sirven de aglutinante de los granos de cuarzo que componen las piedras areniscas y delatan que fueron traídas de zonas apartadas con un fin concreto. Piedras sillares, siempre con formas prismáticas e irregulares medidas, unidas en apilada armonía mediante una mezcla de argamasa similar a la utilizada por los romanos, a base de cal, sin que conste la existencia de cemento, delatan igualmente su antigüedad.
No lejos de estas piedras, oculto entre la maleza, tapado por abigarradas jaras, helechos, alguna carrasca sobreviviente, un oculto túnel horadado en la caliza aluvial, “calluela” decían los que mamaron la mina desde pequeños, atraviesa desde Portugalete hasta la el barrio de Galindo en Sestao. Esta senda de monstruosas máquinas de vapor en otro tiempo era atravesado por miles de vagonetas cargadas de mineral que sobre carriles de estrechas vías, traían mineral de hierro bruto desde el pueblo de Galdames hasta estas reliquias testigos del desarrollo industrial de Bizkaia.
¿Pero cuál fue el motivo real de su presencia en el lugar¿? que hace que esas inadvertidas y ciclópeas estructuras se construyeran allí? Profundizando en nuestra historia, hemos de recordar que nos encontramos ante los cargaderos que una compañía minera, la Cía. Bilbao River que construyó y puso en funcionamiento en 1878 un ferrocarril minero y unos cargaderos, para dar salida al mineral que se extraía en los lejanos cotos mineros de Gallarta y Galdames y a los que dieron nombres tan sugerentes como “La Concha, Bodovalle, Bonita” etc.
Los cargaderos poseían una especie de grúa, que apoyada en los restos objeto de nuestro interés, salía hacia el agua unos metros y salvaba la cota del incipiente puerto, mas bien muelle, para poder cargar el mineral en la panza de los buques ingleses, los “ganglis”, según me comentan algunas personas mayores, que se acercan al detectar mi interés. Estos barcos se acercaban subiendo por la ría con marea alta, para una vez preñadas sus bodegas de mineral llevarse al norte lo mejor de nuestro de hierro, “el campanil”, dicen que “las piedras eran todo hierro”, comenta uno de mis informadores y añade el campanil, así llamado, era la flor de la veta minera de hierro, y su calidad y concentración fue el motivo de la presencia de los ingleses en Bizkaia, y de tantas ilusiones y proyectos minero siderúrgicos, además de su ocaso, cuando una vez agotado, el mineral con concentraciones mucho mas bajas dejó de ser interesante para nuestros socios ingleses.
De todo lo anterior queda poco. Apenas unas “piedras” para el común de los mortales, un túnel húmedo y goteante, refugio de estalactitas cálcicas, surcando las entrañas de Portugalete, el recuerdo y la añoranza para muchos.
Pero sin duda, esos pedruscos hoy inadvertidos para muchos, fueron el motor de la tardía revolución industrial que se produjo a finales del siglo XIX en Bizkaia, que fue capaz de moldear el mineral de hierro en los altos hornos, que generó fortunas y proyectos empresariales aún vigentes y que modificó el paisaje de nuestro entorno horadando sus entrañas, dragando ríos, construyendo fábricas.
Pero paralelamente generó algo menos visible pero tanto o más importante, conformó una nueva sociedad, plural en su procedencia, rica en culturas y cargada de matices que hoy conforma la población de Bizkaia.
Antropominería pretende configurarse como un canal de inquietudes de quienes creen en la interacción del hombre en el medio como motor de su desarrollo. Ilusión por el hombre en su entorno y en su relación con los elementos que le rodean y de los que se ha servido históricamente para su desarrollo cultural, social y económico. Mi deseo es profundizar sobre la actividad humana en su vertiente de relación con la utilización de los minerales. Su extracción, la consecución de metales partiendo de los diversos procesos técnicos de obtención. Su posterior utilización una vez elaborados como elementos y herramientas o útiles. La utilización de la minería y sus consecuencias por la diversas civilizaciones y lo que ha supesto para estas. Todo ello mediante un peridismo especializado tanto escrito como audiovisual o de nuevas tecnologías de la comunicación.