martes, 20 de octubre de 2009

LA GÉNESIS DE UNA SOCIEDAD

Cuando deambulas en el paseo que une Portugalete a Sestao, por el borde de la Ría del Nervión, justo antes de llegar a las piscinas de esta ultima localidad, entre niños con bicicletas, jubilados añorantes de sus vicisitudes laborales, mujeres que luchan contra su metabolismo y que intentan, a base de playeras y chándales de mercadillo emular los cuerpos de sus referentes televisivas, se encuentran los restos de uno de los elementos modificadores del paisaje ambiental, ecológico y social mas importante de Bizkaia.

Todos pasan sin recabar que ante sus ojos se encuentran los restos, de lo que para algunos de ellos, quizás fuese el motivo del abandono de sus abuelos, padres y en algún caso, el de ellos mismos, de sus zonas de origen, a veces a muchos kilómetros de donde ahora pasean. Su venida desde de la húmeda Galicia, de la soleada Andalucía, de la fértil Castilla y de su extrema Extremadura, para asentarse en los pueblos de la Ría del Nervion. No es difícil, que por lo que otrora representaron unas inesperadas estructuras pétreas que sin motivo aparente, surgen a su paso entre un cuidado jardín y la propia orilla del agua, hubiesen sido la motivación de su venida a Bizkaia.

Su construcción a base de piedras de color amarillento y rojizo, es inequívoco testigo de presencia de mineral de hierro en su arenisca composición. Los óxidos de hierro sirven de aglutinante de los granos de cuarzo que componen las piedras areniscas y delatan que fueron traídas de zonas apartadas con un fin concreto. Piedras sillares, siempre con formas prismáticas e irregulares medidas, unidas en apilada armonía mediante una mezcla de argamasa similar a la utilizada por los romanos, a base de cal, sin que conste la existencia de cemento, delatan igualmente su antigüedad.

No lejos de estas piedras, oculto entre la maleza, tapado por abigarradas jaras, helechos, alguna carrasca sobreviviente, un oculto túnel horadado en la caliza aluvial, “calluela” decían los que mamaron la mina desde pequeños, atraviesa desde Portugalete hasta la el barrio de Galindo en Sestao. Esta senda de monstruosas máquinas de vapor en otro tiempo era atravesado por miles de vagonetas cargadas de mineral que sobre carriles de estrechas vías, traían mineral de hierro bruto desde el pueblo de Galdames hasta estas reliquias testigos del desarrollo industrial de Bizkaia.

¿Pero cuál fue el motivo real de su presencia en el lugar¿? que hace que esas inadvertidas y ciclópeas estructuras se construyeran allí? Profundizando en nuestra historia, hemos de recordar que nos encontramos ante los cargaderos que una compañía minera, la Cía. Bilbao River que construyó y puso en funcionamiento en 1878 un ferrocarril minero y unos cargaderos, para dar salida al mineral que se extraía en los lejanos cotos mineros de Gallarta y Galdames y a los que dieron nombres tan sugerentes como “La Concha, Bodovalle, Bonita” etc.

Los cargaderos poseían una especie de grúa, que apoyada en los restos objeto de nuestro interés, salía hacia el agua unos metros y salvaba la cota del incipiente puerto, mas bien muelle, para poder cargar el mineral en la panza de los buques ingleses, los “ganglis”, según me comentan algunas personas mayores, que se acercan al detectar mi interés. Estos barcos se acercaban subiendo por la ría con marea alta, para una vez preñadas sus bodegas de mineral llevarse al norte lo mejor de nuestro de hierro, “el campanil”, dicen que “las piedras eran todo hierro”, comenta uno de mis informadores y añade el campanil, así llamado, era la flor de la veta minera de hierro, y su calidad y concentración fue el motivo de la presencia de los ingleses en Bizkaia, y de tantas ilusiones y proyectos minero siderúrgicos, además de su ocaso, cuando una vez agotado, el mineral con concentraciones mucho mas bajas dejó de ser interesante para nuestros socios ingleses.

De todo lo anterior queda poco. Apenas unas “piedras” para el común de los mortales, un túnel húmedo y goteante, refugio de estalactitas cálcicas, surcando las entrañas de Portugalete, el recuerdo y la añoranza para muchos.

Pero sin duda, esos pedruscos hoy inadvertidos para muchos, fueron el motor de la tardía revolución industrial que se produjo a finales del siglo XIX en Bizkaia, que fue capaz de moldear el mineral de hierro en los altos hornos, que generó fortunas y proyectos empresariales aún vigentes y que modificó el paisaje de nuestro entorno horadando sus entrañas, dragando ríos, construyendo fábricas.

Pero paralelamente generó algo menos visible pero tanto o más importante, conformó una nueva sociedad, plural en su procedencia, rica en culturas y cargada de matices que hoy conforma la población de Bizkaia.

jueves, 15 de octubre de 2009

Ilusión por el hombre en su entorno.

Antropominería pretende configurarse como un canal de inquietudes de quienes creen en la interacción del hombre en el medio como motor de su desarrollo.
Ilusión por el hombre en su entorno y en su relación con los elementos que le rodean y de los que se ha servido históricamente para su desarrollo cultural, social y económico.
Mi deseo es profundizar sobre la actividad humana en su vertiente de relación con la utilización de los minerales. Su extracción, la consecución de metales partiendo de los diversos procesos técnicos de obtención. Su posterior utilización una vez elaborados como elementos y herramientas o útiles.
La utilización de la minería y sus consecuencias por la diversas civilizaciones y lo que ha supesto para estas.
Todo ello mediante un peridismo especializado tanto escrito como audiovisual o de nuevas tecnologías de la comunicación.